No se gestiona lo que no se mide.
Pero, ¿cómo medimos a quien gestiona?

27 MAY, 2024

Publicado por: Luiz Victorino

William Deming, uno de los grandes nombres de la administración, acuñó la famosa frase que inspiró el título de este artículo. En su versión completa, la frase dice que “No se gestiona lo que no se mide, no se mide lo que no se define, no se define lo que no se entiende, y no hay éxito en lo que no se gestiona”. Es decir, para tener éxito, necesitamos entender, definir, medir y, a partir de ahí, gestionar.

Esta frase siempre se aplicó a los indicadores del negocio y cuando pensamos en un mundo como el actual, donde hay abundancia de datos, es prácticamente imposible pensar la gestión sin algún tipo de medición. Pero, ¿y si invertimos esta lógica y aplicamos este pensamiento al propio líder?

¿Cómo podemos entender, definir, medir y entonces gestionar al líder?

Para este ejercicio, vamos a considerar el primer liderazgo - la transición de colaborador individual a líder es un momento crucial en cualquier carrera. Aunque emocionante y gratificante, también está llena de desafíos. El año pasado Forbes publicó un artículo interesante sobre estos desafíos¹, pero quizá no discutió el aspecto central: ¿Cómo gestionamos a este líder? Siguiendo la lógica de Deming, los dos primeros pasos son entender y definir.

Entender y Definir

Por medio del assessment de primera liderazgo, podemos medir estas variables importantes y elaborar un perfil bastante completo de ese líder, ofreciendo insumos para acciones de desarrollo y perfeccionamiento. Sin embargo, el proceso de medición y análisis necesita estar científicamente fundamentado y metodológicamente sólido, lo que exige un amplio marco de conocimiento y mucha experiencia en el área.

Cuando están bien planificados y conducidos, los assessments de primera liderazgo permiten la evaluación del potencial de un individuo para destacarse en funciones de liderazgo, yendo más allá de currículums y entrevistas, proporcionando una visión más profunda de los rasgos y competencias esenciales que definen a un líder para el mundo actual.

Al realizar este tipo de assessment de forma adecuada, podemos tomar mejores decisiones de sucesión y contratación, desarrollar liderazgos de forma dirigida, ampliar el autoconocimiento de los líderes y, en consecuencia, mejorar el desempeño del equipo. Y con estos datos en mano, la gestión de este primer liderazgo necesita ser orientada de forma que prepare al profesional no solo para los desafíos actuales, sino especialmente para los desafíos futuros.

El desarrollo de los liderazgos solo es efectivo cuando está fundamentado en datos, y la mejor fuente de datos en este caso es el assessment de primera liderazgo.

Conclusión

Con todos los desafíos actuales del primer liderazgo y de las empresas en general, los costos y perjuicios de un primer liderazgo despreparado o mal gestionado son prohibitivos. La propia supervivencia competitiva de la organización puede estar en riesgo cuando el primer liderazgo no fue debidamente evaluado y preparado.

En ese sentido, es crucial que las empresas adopten el assessment de primera liderazgo como parte del ciclo de gestión, evitando decisiones equivocadas y contribuyendo al desempeño positivo sostenible de la organización.

Luiz Victorino - Head de Investigación y Metodología

Partner & Head of Research and Methodology en Clave. Es Ph.D. y Consultor de Estrategia en Clave. Actúa desde hace más de 15 años en proyectos nacionales e internacionales en gestión de personas y estrategia organizacional, además de investigaciones en el área de Psicología del Trabajo y de las Organizaciones.

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